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Vuelque su creatividad en una ‘start up’ cultural

Las aceleradoras e incubadoras del sector cultural acercan nuevos proyectos a la industria a través de actores profesionales, que les proporcionan contactos y estrategia empresarial.

Alejado de la luz de Hollywood se encuentra Park City, un pueblo en el corazón de EEUU que no supera las 10.000 personas, pero del que salen joyas cinematográficas como Memento. Aquí se localiza el Instituto Sundance, una institución que además de organizar su propio festival de cine independiente cada año, dispone de numerosos programas para que productores, directores y artistas audiovisuales desarrollen sus proyectos cinematrográficos.

Este concepto, replicado en Turín o Cannes, ahora tiene su espacio en Madrid gracias a The Screen, la incubadora de la Escuela de Cine de la Comunidad de Madrid (Ecam), que conectará a productores o directores noveles con la industria audiovisual. “Además, durante cuatro meses contarán con el asesoramiento de personalidades como Alberto Rodríguez (director de La isla mínima), o Enrique Urbizu (No habrá paz para los malvados) para que puedan rodar su primer largometraje”, señala Gemma Vidal, la directora de programas de esta iniciativa de la Ecam.

Demandas de la industria

Al igual que la recién creada The Screen, existen otros viveros con aceleradoras e incubadoras para dar impulso a un sector que en España cuenta con mucho talento: las industrias culturales y creativas. “No existen estructuras de capital potente que financien estas iniciativas, que son proyectos cuyo valor reside en el contenido (no en el desarrollo tecnológico) y maduran lentamente”, comenta Antonio Bazán, socio fundador de Factoría Cultura, un espacio en el que cada año son incubados cincuenta proyectos relacionados con el arte y la comunicación.

“Se seleccionan las iniciativas que pueden tener más éxito en el mercado”, afirma Bazán, que para ello cuenta con socios profesionales, como por ejemplo el Teatro Real, para las artes escénicas, o el Coam si se trata de un proyecto de arquitectura. “Durante seis meses y en diferentes fases aprenden todo lo necesario para poner en marcha su negocio”, señala el experto.

En este sentido, los emprendedores culturales deben aprender todo lo relacionado con la gestión de una empresa, ya que suelen ser personas con mucha vocación artística pero sin experiencia en el mercado. “Les ofrecemos espacios equipados con herramientas punteras para que puedan llevar a cabo, por ejemplo, nuevos modelos de festivales, el CRM que triunfe en la gestión de los teatros o el desarrollo de un videojuego. Pero además disfrutan del asesoramiento legal y fiscal que proporcionan nuestros expertos”, afirma Sara Santolaria, gerente de La Terminal, un espacio que ayuda a crecer tanto a profesionales independientes como a start up con cierto bagaje.

A estas últimas van orientadas las jornadas de networking en las que mantienen reuniones con mecenas culturales, como organizadores de festivales.

Reconociendo las piezas del Museo Británico

Después de investigar para instituciones científicas como el CERN, Daniel Lombraña decidió separar su camino de la Administración Pública y crear su propio proyecto. “Quería desarrollar una plataforma de colaboración ciudadana dirigida a laboratorios”, señala el responsable de Scifabric, la plataforma de ‘crowdsourcing’, a través de la que gente de todo el mundo ayudó al Museo Británico a identificar las piezas de su colección de la Edad de Bronce. “Después de esto entramos en Factoría Cultural, donde nos mantienen al día sobre oportunidades de financiación para el negocio”.

Un artista en 3D detrás del videojuego

Ángel Daniel García descubrió los secretos de la tecnología 3D en el Reino Unido. Tras formarse decidió emprender en el país británico en mayo de 2015. “Mi socio y yo empezamos a desarrollar un videojuego”, afirma el responsable de Poligonal Mind, un estudio 3D encargado de crear entornos para juegos digitales. Sin embargo, la realidad del Brexit les obligó a volver a España. “Entramos en la incubadora de La Terminal, en la que sus mentores nos ayudaron en la parte legal, fiscal y laboral del negocio, lo que nos ha permitido contratar y operar con tranquilidad”.

 

Publicado (fuente y derechos – foto-) por: http://www.expansion.com

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